“Obscenidad”, escribe Bataille “es una manifestación de la alteración o disturbio que sacude el estado del cuerpo en conformidad con la auto-posesión, la posesión de soportar y la posesión de la individualidad establecida”; La obscenidad por lo tanto no puede ser reducida al mero mecanismo de prohibición y transgresión, sino que es aquello que altera convencionalismos por medio de introducir, en contextos específicos, desorden y su irregularidad, su laceración.
Traducción de Mónica Belmontes